Vinos singulares, únicos.

Expresión de un lugar: nuestras viñas de “La Sima”;

De un momento: cada año es distinto, cada añada también;

Y de una forma de hacer: la inspiración, la interpretación, el sentimiento que nos envuelve en el trabajo de la bodega.

Los vinos comienzan a hacerse en invierno con la poda. En cada primavera toma vida la viña y convive con el paisaje, anclada a la tierra, sintiendo el clima y el fluir del tiempo. Llegado el otoño, en la vendimia, recogemos su fruto, la uva, con esmero, con cuidado, con cariño, para traerla a la bodega.

Y dejamos que ésta se exprese, contándonos su historia en cada vino. Con sus rojos, granates y púrpuras. Regalándonos sus aromas intensos de frutas maduras, flores, especias, con recuerdos incluso de esa Tierra Madre. Y en boca nos deleitan con ese volumen de la esencia que contienen.

Son vinos certificados Ecológicos (biológicos u orgánicos) y aptos para veganos.

Su origen geográfico lo recogemos con la indicación geográfica protegida de “Vinos de la Tierra de Castilla”.