Hemos recuperado parte de la bodega familiar que data de 1930, acondicionándola para la elaboración artesanal y natural de nuestros vinos.

La pequeña maquinaria utilizada en la bodega es manual o de poca potencia, lo que hace que el proceso de vinificación y embotellado se realice con un mínimo gasto energético, que suplimos con trabajo e ingenio.

Las fermentaciones y maceraciones del vino se realizan en depósitos de acero inoxidable en una sala de elaboración acondicionada especialmente para este proceso.

La crianza y almacén del vino se lleva a cabo en un espacio adaptado para tal fin que aprovecha las inmejorables cualidades del tapial tradicional manchego.

La crianza y almacén del vino se lleva a cabo en un espacio adaptado para tal fin que aprovecha las inmejorables cualidades del tapial tradicional manchego. Todo el proceso de vinificación se realiza con la idea de mínima intervención, acompañando los procesos naturales, aprovechando todo el potencial de las uvas y sus levaduras, sin añadidos innecesarios que maquillen el resultado, para conseguir así un vino singular, expresión única del terruño de La Sima de donde proceden, como resultado del cuidado, trabajo y respeto de nuestra tierra.